No olvidaré, aquella mañana del 18 de dic. llegar a ese lugar tan especial. Con un cansacio terrible por el cambio de horario, y las 13 horas de vuelo trasatlántico, México-Nueva York- Reykjavik.
La hora local daba las 7:00 de la mañana; pero era tal oscuridad y ausencia de personas; que pareciera que eran las 3:00 de la mañana. En muy poco tiempo, se podía sentír en la atmosfera, un ambiente de paz y mucha quietud.
Nos decidimos a alquilar un coche para tener la oportunidad de recorrer distancias más largas, que nos pudierán llevar a sentír esos bellos lugares; cuyos paisajes invernales caprichosamente compramos de las fotos de un libro...........
Inslandia, la mágia de la nieve y el fuego.
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